domingo, 25 de junio de 2017
El muchacho que siempre sacaba veinte
A un antiguo condiscìpulo
Norma Romero
El muchacho que siempre sacaba veinte
Ocurrió hace muchos años en la pequeña y calurosa ciudad de provincia donde transcurrió mi infancia y adolescencia; estudiaba en el Liceo y entre el grupo de 30 alumnos de todo tipo de mestizaje, destacaba ese muchacho por ser el único con esa piel tan oscura; tocaba guitarra y cantaba con voz melodiosa pero, en ocasiones, contestaba a cualquier broma con un hiriente sarcasmo; no tenía éxito con las muchachas que lo encontraban diferente.
Además estaban los celos y envidia de los otros compañeros: el muchacho siempre sacaba veinte en las evaluaciones tanto orales como escritas, destacaba en los ejercicios de gimnasia y era el último en cansarse; entonces lo tachaban de jactancioso y se decían en voz baja:” negro que no pretende no es negro”. Lo peor fue cuando se supo la noticia de que había ganado una beca para estudiar en la capital; se supo por los comentarios de los profesores porque él nada dijo; pero cuando a finales de curso lo llamaron y le dijeron que se preparara para inscribirse en el liceo Andrés Bello –uno de los mejores -porque ya se había hablado de su caso con el director de ese plantel; él declinó la oferta y solicitó que se la dieran a Andrés, un condiscípulo discapacitado cuyos padres lo iban a retirar del liceo por carecer de recursos …
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