sábado, 28 de octubre de 2017

La pulsera

Norma Romero La pulsera Cuando me encontré, un abril, la rutilante pulsera, brillando entre ese montón de tonalidades amarillas y naranjas, que hablaba de un mágico otoño volcado en el verano, imaginé que ese circular objeto, te nombraba. De pie ,en el parque, evoqué aquella frase: “ El recuerdo no viene al hombre así de frente, viene por las esquinas, dando rodeos”, y de esa manera me habían ido sobresaltando tus recuerdos, de a poco, dando rodeos, Despacito, como el título de la canción de moda que se escuchaba todo el tiempo en la radio. Esa pulsera me traía una imagen, que, en apariencia, no tenia nada que ver, igual que los secretos que guardaba la luna. En realidad no la encontré en el parque, - no soportaba que su hallazgo se diera en circunstancias tan anodinas y embellecí ese descubrimiento- la hallé en la alfombra de mi oficina una mañana de julio, y la guardé pensando en devolverla, alguna vez, a su desconocida dueña por lo que publiqué avisos. Todo inútil. Nunca pude entregarla y permaneció conmigo adornando mi muñeca durante las primeras Oposiciones que presentè en la universidad, durante la celebración de algunos éxitos, en algunos momentos sorprendentes, siempre conmigo. Pensando en encontrarte en algún mágico verano del futuro. Pero el futuro y el verano pasó y nada ocurrió ,por lo que una noche, despechada, arrojé con furia la pulsera a la calle para que algún otro adorador de la luna , ingenuo o perverso, loco o cuerdo, la encontrara.

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