domingo, 15 de octubre de 2017
SHEREZADE
Norma Romero
Sherezade
No sé como empezar esta historia, me lo dificulta el tiempo transcurrido, que ha hecho que los sucesos cobren un tinte de leyenda y además carezco de los recursos de la princesa Scherezade, la celebre esposa del sultán.
Contiene un Él y una Ella, lo que no la hace una historia singular: Él se convirtió en psiquiatra, Ella se enfermó. Nada notable tampoco.
Eso ocurrió hace montones de años, cuando las arenas doradas del desierto no existían, tan sólo los inmensos océanos bañando un universo recién nacido y yo trataba de escribir.
Pero, en ese entonces, cayó sobre mi un velo, que no fue el Velo de maya, sino el velo de una pueril y sempiterna ilusión y una situación que no tenía la belleza de una tragedia griega, fue transformada en algo poético y hermoso.
Él se convirtió en psiquiatra, Ella se enfermó.
¿Se enfermó? Si , de otra manera ,como explicar tanta obsesión y permanencia a través de cien mil días y otras tantas noches, entre luminosas actividades como ensartar con agujas de plata las nubes presurosas.
Y, ¿Qué hace un psiquiatra en este desquiciado y terrenal mundo? Quizás amontonar historias muertas e ir envejeciendo sobre anacrónicas páginas y desvaídos y apagados murmullos. La imaginación agoniza tratando de develar que sucedió con Él.
También ignoro como finalizar esta fábula, que, quizás se adentre en un libro de cuentos para niños.
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